miércoles, 27 de enero de 2010

Pensar duele

Con intransigente masoquismo
y la excusa de pensar
es que me dejo llevar
para encontrarme a mi mismo
y me envuelvo en el abismo
al que llaman soledad.

Una canción a lo lejos
y alguna idea mordaz
que me apuñala fugaz
me acompañan al espejo
donde insulto mi reflejo
por no poder hallar paz.

De llantos y de amarguras,
de recuerdos y silencios,
voy creando los cimientos
a la anunciada locura
del que se pierde en la altura
buscando volver el tiempo

para aprender del pasado,
para intentar sonreír
o volver, quizás, a sentir
que camino de tu mano
cuando buscarme es en vano
y pensar es delinquir.

martes, 19 de enero de 2010



No sé... por un momento me pareció que le faltaba un poco de color al blog.

domingo, 17 de enero de 2010

Que calle el silencio

Que calle el silencio
y ahogue el murmullo
cuando es viento
entre mis manos.

Que calle el silencio
y apague el zumbar
de las estrellas
que señalan lejanas.

Que calle el silencio
y esconda las sombras
y rompa lo inmóvil
y mutile el llanto.

Que calle el silencio
y ya no te nombre.

jueves, 14 de enero de 2010

MAMIHLAPINATAPAI

(sólo eso)



martes, 12 de enero de 2010

Ulises

Tras tantos años sumido en batalla
renovado, el viento, transporta mi voz,
y olvido a la muerte alzando su hoz
en verdes prados clavada mi espada.

Ya limpio de sangre extiendo los brazos
desbordado de júbilo en mi festejo,
pues ha anunciado el alba: regreso
dejando al salvaje sueltos los lazos.

En el horizonte me pierdo ufano
de gozar vida plena de resurrección,
suscitando aún en la imaginación
a quien fiel amada espera mi mano.

Lunas y soles andando atravieso,
valles, montañas, tempestades, dulzuras,
rugidos, silencios, clamores, bravuras,
lo fútil, hermoso, impío e inmenso.

Paso lento me conduce a mi destino
que aciago, tras la vertiente, espera
pues al cruzar hallaré a mi aldea
esperando terminar el desatino.

Veo las calles teñidas de mi tierra
por el ocaso que me acoge en paz.
Su cruento color y un silencio voraz
acusan que no ha terminado la guerra.

A mi lecho me persiguen la distancia,
la muerte, el miedo, el dolor, el exilio,
y entre mis manos estalla el idilio
al ver a mi amor perder su prestancia.

¿Por qué tu mano en las noches deshace
aquello que empeño del día tejiera?
Penélope, tuyo mi amor, no quieras
parecerte temerosa a Scheherezade.

sábado, 2 de enero de 2010

Luego me salvas

Maldigo a la memoria
y a su cómplice distancia
que en el filo de un momento
rasgan la piel de mi espalda.
¡Ah! Acerada gillete del recuerdo
que te acuestas despacio en mi almohada
usando de escudo lo dulce y sublime
para que mis manos no apaguen tu llama.

Te acercas urgente, lasciva, macabra,
sofocando de a poco los gritos
que pidiendo olvido mi pecho levanta
ahogas mi sangre, me piensas sin alma
y luego me salvas, te alejas despacio,
me reservas inmóvil, me quieres en calma.