domingo, 28 de marzo de 2010

Lo hermoso que (no) fue

Rió ella
por el paso despreocupado y taciturno
de quien lentamente se acercaba.
Algo despeinado,
deslizando los pies,
con un halo de intelectual misterio
y dulzura en la mirada.

Miró él
a quien fresca sonreía
desde aquel banco sentada.
Envidiosas las flores, hermosa
simpatía omnipresente,
cautivando al futuro y tierno
el aire por rozar su belleza.

Cruzaron sus miradas.
Caló hondo en el pecho un respiro.
Se encontraron, se fundieron
en un vuelo, deteniendo el tiempo.
Se descubrieron el alma y los secretos
y por un instante
no hubo miedos ni dios ni finales.

Pero siguió él
caminando
despreocupado.
Y siguió ella
sonriente
esperando.
Y así fue
que, en una vieja plazoleta
del centro de la ciudad,
dos desconocidos
ignoraron
el amor.

- Quizás al llegar a casa
y mirándose al espejo
confiesen a su reflejo
que fueron felices
... y la locura en el cristal. -

miércoles, 24 de marzo de 2010

martes, 16 de marzo de 2010

Mi primer poesía, hace varios años.

Los cielos se desangran
con lágrimas blancas;
caen palomas sin alas,
etéreas, inasibles.

Los suelos se pintan
con puro color;
sienten su frío
mas no lo comprenden.

Incesantes cristales dolorosos
golpean al mundo sin descanso
cubriendo las calles, las casas, la gente.
Pero nadie responde.

Febo no les brinda más su abrigo;
estólidas rutinas ocultan su grandeza;
no sólo el invierno llega en ella,
aunque ya nadie descifra su mensaje.

¿Será equívoco el destino?
Quizás alguien, a lo lejos,
reciba en los copos de esta nieve
reflejo de mis llantos y mis sueños.

lunes, 8 de marzo de 2010

8 de Marzo

Se robaron mis sueños,
mis risas, mi mirada
y a cambio sólo me dejaron
incontables noches en vela.

Mas, ¿a quién pretendo engañar?
¡Fue hermoso!

Sin ustedes difícilmente habría risas,
sueños, miradas precisas
ni ese maravilloso instante
en que da gusto suspirar
y uno se siente increíblemente vivo.

Feliz día...

jueves, 4 de marzo de 2010

Al alma

Dulce semilla de mi sangre
perdona mi traición y mi conciencia,
pues verás al llegar que este mundo
ha dejado una venda y un piolet
para ti, junto a tu cuna acomodados.
Te llamará a clamar victoria en lo más alto
con tus ojos cubiertos y obstinado,
inmaculado de dolor y muerte,
ignoto de los rostros que has pisado
en el trabajoso camino y su escarpada.

Mas no reniegues del mundo y sus regalos:
que te sirva su piolet para el descenso
a las entrañas mismas de la tierra
donde habrás de sanar con esa venda
la hemorragia de la vida que agoniza.
Abrirás nuevo camino a la esperanza,
haciendo en la experiencia la enseñanza
de que no siempre crece aquel que sube
ni progresa quien más tiene
y no ama el que regala.