lunes, 1 de octubre de 2012

Libertad


¡Ay de ti, pequeña rosa, que la esperas!
¿Podrás, acaso, liberarte del orgullo
y reconocerte tan endeble, tan capullo?
¡Si es ella toda la primavera!

¡Crecerían tus espinas, si la vieras!
Tu perfume es la sombra de sus pasos,
tu suavidad, el menor de sus abrazos,
tu dulzura, la peor de sus maneras.

¡Ay de ti, pequeña rosa, si entendieras!
Es ella luna, sol, viento y rocío.
Es todo cuanto es y cuanto ha sido,
lo que tú conocerás y conocieras.

¡Devolverte hacia la tierra ya quisieras!
Podrá ser un tímido rubor aquel carmín
si ves mil rosas más en un jardín
e imaginas lo que ella esconde fuera.

¡Ay de ti, pequeña rosa, y de tus penas!
Si a tomarte por el tallo hoy he venido
y me retiro, por tu espina, malherido,
no ha sido por cortarte, aunque no creas.

¡Ay de ti, pequeña rosa, si supieras!
He sido yo quién dio la lanza a mi costado
por regalarte tu color con mi sangrado
y rogar, pequeña rosa, que no mueras.

lunes, 6 de agosto de 2012


Por retener la vida en mí - intento vano
de quebrar esta quietud y sus albores -
así dure un segundo y sólo uno,
sesgaría el gesto diáfano en mis manos
prestando a la muerte sus labores.

Osaría hacer del aire algún suspiro,
el halo último en que halle el movimiento;
y en un pacto con la vil cosechadora
robaría para mi cualquier respiro,
haría un raro aliento, mi aliento.

Pues es mi vida más muerte que la muerte;
me torna ajeno ante los pies que me levantan.
Y a tal intenta mi latir la inexistencia
que hasta el dolor, por no dejarme ser, no duele;
que aquella luz, por ignorarme, no me alcanza.

sábado, 21 de abril de 2012

Quisiera que te aferres de mi mano
y pruebes de vivir en este sueño,
soñar no puede nunca ser en vano
y puede hacerse realidad cada deseo.

Lo sé, me queda un poco grande todo el mundo,
pero aún no aprendo a darme por vencido.
¿Por qué no he de intentar abrir caminos
y hacia el mundo que buscamos fijar rumbo?

Nadie dejó escritas las historias.
No puedo prometer "no habrá dolor",
mas si esto que sentimos es amor
que no se esconda sólo en la memoria.

miércoles, 14 de marzo de 2012

Habré de levantarme una mañana
moviendo los pies con poca prisa
por llegar despierto a la ventana
y encontrar en las nubes tu sonrisa

el recuerdo inmaculado que me dejas,
gentil Pandora cotidiana,
matando cada una de mis quejas,
pintando en mis ojos la mirada.

Solo así comprenderé que el mundo es mundo,
y feliz de hallarme aún en el rumbo
que supo acercar tu compañía,

tenderé mis manos a la tierra
para salvarnos de morir en esta guerra
y sembrar, bajo tu luz, una alegría.

sábado, 4 de febrero de 2012

Parte del aire

a veces quisiera ser
un poco más
como esta tinta
entonces soñar me sería sencillo

me escribiría a mi mismo
en la palabra zapato
y me pondría a tus pies
y besaría tus pasos
cualesquiera que fuesen

o escribiría paz
amor
confianza
y un sinfín de cosas bellas
y me contemplaría desordenado
y en pleno acierto

no precisaría de un susurro
para decir tu nombre
y sabrías siempre al verme
todo esto que siento
pero que es difícil entender
mientras reniego en la cocina
por estas cosas de hoy que siempre pasan
o me sumerjo nervioso en el estudio

podría deslizarme a alguna orilla
como una gota
o quizás una lágrima
y dejarme arrastrar por las olas
confundir mis colores con la espuma
viajar mar adentro
y situarme allí
sobre el horizonte
como una breve sombra
una nube
o una extraña pincelada en lo infinito
para abrigarte siempre
y contemplarte
cuando recuestas tu cabeza sobre el viento
y escapas concentrada en una estrella
que
por qué no
quizá pueda ser yo

miércoles, 25 de enero de 2012

Infinidades

¡Ah! ¡Quién pudiera hablar con la poesía
del viento y de su ópera de hojas,
ya no con la pueril melancolía
de ser tan sólo el ser que le despojan!

A qué heredar tanto dolor, tanto tormento,
de alzar tan sólo carne, cuero, manos,
procurando alcanzar un vil momento,
buscando el propio lecho sin notarlo.