viernes, 28 de agosto de 2009

Ícaro

Tú mis alas has cortado
privándome del olvido
al mantener encendido
sentimiento tan tirano
que no consigo nombrarlo
en este verso rendido.

En el mar me he de hundir
sin conocer un mañana
¡Isla de espuma, lejana;
laberinto que la mente
simulara diferente!
¡Ítaca, maldita trampa!

Mas no besarás mi sangre
con tu sentencia de muerte:
corazón en mano, preste
despeñarme en el abismo
y escaparme forajido
trazando mi propia suerte.

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