jueves, 9 de septiembre de 2010

Flagrante

No me tiendas tu mano
pródiga de regalos
si mi amor te conmueve.
Vendrá la lluvia de abril
a lavar la sangre de los adoquines
y en ella se habrá ido mi verdad,
mi voz de pueblo.
Guarda el odio
lanzado al mar
por el barranco de mis ojos.
Construye un ápice a la memoria
para encontrarnos allí,
cuando la vida se nos preste sempiterna,
sin poder tocarla,
tristemente.
Pero si se nos diera el fin
en alimentar la tierra
y nada más,
sabe que te estoy buscando,
hoy, no sé mañana.

4 comentarios:

  1. Bellas palabras que me trasladan a un tiempo lejano ya...
    Besotes grandes. Decirte que me encanta como escribes.

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  2. Excelente! Echaba de menos leer algo tuyo, y ahora que subes algo, leì el poema tres veces de corrido. Muy bueno.

    Saludos! Javier :)

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  3. Siento como si hace muchísimo tiempo no me pasara por aquí... Y aún así se me hace familiar. Siempre es grato volver a leerte.
    ¿Cómo van las luchas a ese lado de la cordillera?
    Un par de besos.

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  4. Gran fuerza la de este poema. Me gustó mucho.
    Espero que estés muy bien :)

    ¡Un fuerte abrazo!

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