martes, 16 de noviembre de 2010

Amor y hoguera

Como arrojan las notas las cuerdas
de una guitarra entre las sombras,
fueron las trémulas fibras de la carne
vertiendo a lágrimas los cuerpos.
Y nos vestimos de noche y luna,
de fiebre y nada más.
Sobre el oro blanco que es tu espalda
dibujaron las espinas de mis manos
y temimos por la vida en los suspiros.
Y temía la muerte en los relojes
si nos veía bailar como la llama
que sobre una vela descansa.
Efigie de lo eterno, allí en tu gruta
me diste a beber alguna estrella,
manantial mismo de las almas.
Pétreo el mundo en el contorno de tus manos;
el fruto de tus labios, mi alimento.
Arrancamos los sonidos al silencio
para caer como madera desgarrada
entre el deseo que con garbo derramamos,
cuando a sed y sal volvimos exhaustos.

11 comentarios:

  1. Debe ser un gran recuerdo *_*
    Precioso, eh?
    ...


    Beshös..*

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  2. Pues sí que lo es, Lenore.

    Temo que se confunda lo que escribo con el hedonismo, redondo y sencillo. Es esto también anhelo y gesto. Es sentir desnudo más que el cuerpo. Es olvidar la existencia del tiempo y sus conjugaciones.

    (y, en confidencia, te confieso que me divierte escribir sobre tabúes; comienza como un juego y termina por hacer estallar cadenas, como a cristales fríos)

    Gracias, por tu comentario y por ti.

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  3. Hermoso, intenso, profundo y nada hedonista. Nuevamente felicidades.
    Besotes grandes!

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  4. Muy bueno lo suyo. Me gustan varias de las figuras que utilizó.

    Un saludo.

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  5. Este comentario ha sido eliminado por el autor.

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  6. Es precioso. Pero hay un detalle que me ha sorprendido: ¿manos de espinas? ¿Acaso pueden ser de espinas las caricias del ser querido? Quizá no he entendido bien...

    Un abrazo

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  7. Medusilla: Infinitas gracias. Otros besos para ti.
    (pronto estaré respondiendo tu correo)

    Yoni: Gracias, una vez más. En este caso, las figuras necesarias fueron sólo dos (por suerte otros miembros de MIB no pasan por aquí, porque me estaría metiendo en un embrollo).

    Olimpo: bienvenido... sea lo que sea que hubieras dicho.

    Lucía: Muchas gracias.
    Intentaré responder: no he dicho "manos de espinas" sino "las espinas de mis manos", quizá sea esta la cuna de vuestra interpretación. A veces las caricias, apasionadas, dejan huellas. Pero es oportuno decir que estás en lo cierto de todos modos, porque aunque no era lo referido, entiendo que, eventualmente y sin quererlo, he de dejarle mis espinas. ¡Quién pudiera amar y nada más!

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  8. ¡Qué desatento! Si Lenore lo ha dicho aquí de buena manera.

    http://caminodeduendes.blogspot.com/2010/11/del-cactus-y-la-mano.html

    Y citando a Almafuerte:

    ¡Detén tus pasos lógica, no quieras
    que se hagan pesimistas los idiotas!

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  9. Ey muchas gracias por el "apunte" ^_^
    ¡¡Besitos!!

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  10. Muy Bueno... adelante... tenes que publicar¡¡¡

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  11. Muchas gracias, Gustavo. Quizá, algún día y si las posibilidades lo permiten, publique algo...
    Es menester la cruz y los ciriales para arrancar de mi tintero un texto digno.

    Un gran abrazo.

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