viernes, 3 de diciembre de 2010

Postal desde mi ausencia

Bajo un rimero de papeles,
pretenciosas fotografías
que se alzan cual baluarte
de lo que acaso sucede
en los llantos y alegrías,

te busco, oculta, sin hallarte
entre la metáfora que vierto
con mis lágrimas de tinta,
en la sinalefa de enlazarte
a palabras que no acierto.

Y no quiero más la muerte viva
y no quiero más la vida quieta,
pues a tu voz oigo ufana
alejando de mis rimas
los vicios de los ascetas:

desde muy cerca me llamas
a desdeñar a tu lado
los silencios del silencio
aprehendido en tu mirada,
a practicar lo soñado.

5 comentarios:

  1. En las lágrimas de tinta a veces queda más claro por qué sufrimos. Dejamos reflejado aquéllo que hiere para poder contemplarlo con una cierta distancia.
    Espero que estés muy bien.

    Un gran abrazo

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  2. Muy bueno lo suyo. Para evitar la muerte viva y la vida quieta, lo mejor es hacer quilombo. Literalmente hablando.

    Un saludo.

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  3. Lucía: así sucede. Junto con la almohada, las letras suelen vestirse de consejera compañía.
    De buenas me hallo. Un beso y gracias, siempre.

    Yoni: muchas gracias. Seguiré su consejo. Quizá le cuente los resultados (se lo enviaré con mi meñique). Otro saludo para usted.

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  4. Mi caballero anhelado, cuánto tiempo.
    Me alegró mucho encontrarte en mi correo y, por consiguiente, leer(te) en nuevos versos.
    He andado en esa rutina de incertidumbre pero poco a poco comienza a pasar... Hace unas semanas me licencié del colegio y la semana pasada di la prueba para entrar a la universidad, por esos motivos andaba perdida. Ahora me encuentro esperando los resultados entre leer a Saramago (que luego de su muerte no me encontraba con ánimos para hacerlo), conciertos varios de buen folk nacional y escrituras mentales porque el lápiz me ha abandonado... Eso por este lado dela cordillera... ¿Por allá?
    Te abrazo como el mejor reencuentro de viejos amigos.
    Un par de besos.

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  5. ¡Qué grato es recibirte nuevamente, bella damita!

    Felicitaciones por tu egreso. Supe comprender tu ausencia, pero desconozco cómo es que se hace para no extrañar ciertos detalles.

    Por este lado de la cordillera las cosas siguen su curso normal. Un nuevo año universitario termina, la vida no da tregua (agraciadamente). Solamente las musas se me han acercado. Con ellas me he hallado a gusto y por este motivo disminuyó la frecuencia de actualización del blog en que estamos. A veces no es momento de escribir...
    Aún así, te pido que no te aferres a lo que digo y vuelve a viejas costumbres.

    ¿Qué ha sido de aquella Olivetti?

    Otro abrazo y más besos.

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